Clair-obscur, la nueva propuesta de la Bourse de Commerce Pinault Collection en París. Abierta al público desde el 4 de marzo y hasta el 31 de agosto de 2026, esta muestra reúne cerca de cien obras de la Coleccion Pinault, incluyendo, por primera vez, piezas del modernismo, para explorar una de las tensiones más antiguas y persistentes del arte, la que existe entre lo que se ve y lo que permanece oculto.

El punto de partida es el claroscuro, esa técnica pictórica que el Renacimiento italiano perfeccionó y el Barroco convirtió en herramienta expresiva por excelencia. Pero en manos de la curadora Emma Lavigne, directora general de la Coleccion Pinault, el concepto se expande mucho más allá de lo técnico para convertirse en algo cercano a una filosofía, una forma de entender cómo los artistas contemporáneos siguen negociando con la oscuridad del mundo, con sus grietas y con sus destellos inesperados.
La exposición parte de una pregunta despectivamente sencilla, ¿que significa ver las tinieblas? Desde ahí, Lavigne construye un relato que atraviesa generaciones y disciplinas, y que encuentra en el edificio mismo, ese antiguo mercado de granos del siglo XVIII rehabilitado por Tadao Ando, el escenario perfecto para este diálogo entre sombra y luz. La arquitectura del lugar, con su rotonda central y sus galerías superiores no es un contenedor neutral, participa activamente en la propuesta.

Uno de los momentos más memorables de la muestra tiene lugar precisamente bajo la cúpula de la Rotonde, donde Pierre Huyghe presenta «Camata» (2024), una obra filmada en el desierto de Atacama, Chile. En pantalla gigante, brazos mecánicos movidos por energía solar giran alrededor de un esqueleto en un ritual hipnótico y perturbador. Lo que hace única a esta pieza es que su montaje no es fijo, un algoritmo de aprendizaje automático lo reorganiza en tiempo real, de modo que cada proyección es, técnicamente, distinta. Huyghe, uno de los nombres más relevantes del arte contemporáneo internacional, construye aquí un paisaje distópico que resuena con fuerza en el contexto de las conversaciones actuales sobre ecología, inteligencia artificial y el fin de lo humano tal como lo conocemos.


Otro de los ejes fundamentales de Clair-obscur es la carte blanche otorgada a la artista francesa Laura Lamiel, quién interviene el Passage de la Bourse de Commerce con una serie de instalaciones diseñadas específicamente para la exposición. Lamiel trabaja con objetos, luz y color en clave retrospectiva, creando escenas que parecen fragmentos de algo mayor, pistas sin solución, rastros de una ceremonia que no terminamos de descifrar. Su trabajo invita a leer el espacio entre las cosas, no las cosas en sí mismas, un principio que, según la propia artista, toma prestado del prehistoriador André Leroi-Gourhan.
La nómina de artistas que pueblan la exposición es, en sí misma, una declaración de intenciones. Figuras como Alberto Giacometti, Jean Dubuffet, Germaine Richier o Alina Szapocznikow anclan la muestra en una tradición de búsqueda formal que intentó dar forma a la angustia del siglo XX. Junto a ellos conviven artistas como Sigmar Polke, Bruce Nauman, Robert Gober, Bill Viola, Wolfgang Tillmans, Yves Tanguy, Philippe Parreno, Danh Vo y Saodat Ismaïlova, entre otros, cuyas obras abordan desde la abstracción gestual hasta el videoarte, desde la escultura híbrida hasta la instalación inmersiva.

Lo que la exposición propone, en el fondo, es que el claroscuro no murió con el Barroco. Sigue vivo en la manera en que el arte contemporáneo navega entre lo racional y lo irracional, entre la claridad y el misterio, entre el orden y el caos. Como observa Nicolas-Xavier Ferrand, responsable de investigación de la Coleccion Pinault, la muestra traza una línea dentro del arte contemporáneo que explora los aspectos ignorados de la modernidad, ritos arcaicos, aventuras alquímicas, caníbales grotescos, el deseo de comunicarse con lo desconocido. Un panorama que demuestra cómo, durante más de un siglo, los artistas han buscado, a la sombra de la racionalidad y el orden, caminos inesperados para repensar nuestra relación con el mundo.

Desde el punto de vista espacial, la exposición ocupa distintos niveles del edificio, desde el sótano hasta las galerías superiores, con obras que en varios casos se presentan deliberadamente en la penumbra. La oscuridad no es una limitación, es parte del lenguaje.Ver en estas condiciones exige una atención distinta, más lenta, más física. El cuerpo nota la diferencia.
Clair-obscur permanece abierta de lunes a domingo, con cierre los martes, en horario de 11 a 19 horas y con apertura nocturna los viernes hasta las 21 horas. La Bourse de Commerce Pinault Collection se ubica en el número 2 de la Rue de Viarmes, en el primer arrondissement de París. Una de las apuestas más sólidas de la temporada, y una invitación a recordar que algunas de las preguntas más importantes no se responden a plena luz del día.


