Con una hipnótica esfera que evoca la profundidad del cosmos, ZENITH presenta el CHRONOMASTER Original Triple Calendar Lapis Lazuli: una fusión magistral de alta relojería, elegancia atemporal y precisión astronómica. Este extraordinario guardatiempo no solo rinde homenaje al legado estelar de la marca suiza, sino que eleva su icono a nuevas alturas, capturando el misterio del cielo nocturno en cada detalle. Exclusividad, artesanía y sofisticación se unen en una pieza que redefine el lujo con un guiño poético a las estrellas.
Con una hipnótica esfera de lapislázuli que evoca la profundidad del cosmos, ZENITH presenta el CHRONOMASTER Original Triple Calendar Lapis Lazuli: una fusión magistral de alta relojería, elegancia atemporal y precisión astronómica. Este extraordinario guardatiempo no solo rinde homenaje al legado estelar de la casa suiza, sino que eleva su icono a nuevas alturas, capturando el misterio del cielo nocturno en cada detalle. Exclusividad, artesanía y sofisticación se unen en una pieza que redefine el lujo con un guiño poético a las estrellas.
Desde sus orígenes, la relojería ha estado íntimamente ligada al cielo. Medir el tiempo fue, al principio, una forma de entender el movimiento de los astros. Esa relación profunda entre lo mecánico y lo celestial cobra un nuevo significado con esta versión del Triple Calendar, que conjuga belleza natural y saber hacer técnico en una misma propuesta. La elección del lapislázuli como material protagonista no es solo estética: es una declaración simbólica. Con su azul profundo salpicado de vetas doradas, cada esfera se convierte en una representación única del firmamento, gracias a las inclusiones naturales de pirita que hacen que no haya dos piezas iguales.
El diseño respeta la tradición sin dejar de lado la funcionalidad. Las indicaciones del calendario están dispuestas con claridad, manteniendo un equilibrio visual que permite una lectura intuitiva: los días y los meses se ubican sobre los subcontadores del cronógrafo, mientras que la fecha aparece con discreción cerca de las 4:30. La fase lunar, sutil y elegante, se inserta en el contador de los minutos a las seis en punto, reforzando la conexión con los ciclos astronómicos que inspiran la pieza.
La caja, de 38 mm, se basa en las proporciones del emblemático modelo A386, lanzado a fines de los años sesenta. Su perfil clásico, con pulsadores redondeados y asas definidas, transmite una presencia refinada y compacta. El cristal en forma de caja añade un aire nostálgico sin sacrificar resistencia o visibilidad. En el interior late un movimiento que es pura innovación: el calibre automático El Primero 3610, una evolución moderna del legendario cronógrafo de alta frecuencia que revolucionó la relojería. Esta versión permite medir décimas de segundo, completando una vuelta en solo diez segundos. Además, cuenta con una autonomía de 60 horas y un mecanismo de parada de segundero para ajustes más precisos.
Al girar la pieza, el reverso revela una arquitectura mecánica fascinante. El fondo transparente permite apreciar el meticuloso acabado del movimiento, incluida una rueda de pilares teñida en azul y una masa oscilante calada con la emblemática estrella de cinco puntas.
Estos elementos, aunque sutiles, hablan del cuidado extremo en cada componente, reforzando la idea de que cada reloj no es solo un objeto funcional, sino una obra técnica digna de ser admirada.
En cuanto a estilo, se ofrece una combinación versátil: una correa de piel azul con acabado elegante y un brazalete de acero con cierre desplegable. Esta doble opción permite adaptar el reloj a distintas ocasiones, desde un entorno formal hasta un uso más cotidiano, sin perder el carácter distintivo que lo define. El confort, como siempre en esta firma, no se ha descuidado, y el ajuste de ambas versiones es impecable.
Así, contemplar este reloj es mucho más que ver la hora. Es detenerse un instante para apreciar la armonía entre la mecánica precisa y el arte mineral, entre la innovación tecnológica y la inspiración eterna de las estrellas. En un mundo donde todo se mide por su utilidad, esta creación recuerda que el tiempo también puede sentirse, admirarse e incluso soñarse. Y quien logra condensar esa emoción en una pieza tangible, una vez más, es ZENITH.


