Theaster Gates reimagina el espacio doméstico en el corazón de Milán con una exposición que cruza la cerámica japonesa, el arte contemporáneo y el universo de Prada Home.

Chawan Cabinet, la exposición que Prada ha presentado en Milán coincidiendo con la Design Week 2026, inaugurada el 16 de abril en un nuevo espacio de la Via Montenapoleone, dentro del mismo edificio que alberga la tienda de menswear de la firma, la muestra fue concebida y comisariada por el artistas estadounidense Theaster Gates y gira en torno a algo aparentemente sencillo: los objetos que rodean el acto de beber. Una taza de té, un cuenco, una botella de sake.
Theaster Gates es una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo, aunque su trayectoria desafía cualquier categorización cómoda. Tras licenciarse en urbanismo en la Iowa State University, estudió religiones africanas en la Universidad del Cabo y luego realizó una residencia con maestros ceramistas en Tokoname, Japón. Esa combinación no es un dato anecdótico. Es el núcleo desde el que Gates construye todo.

Su obra transforma la materia prima de los barrios urbanos en espacios de oportunidad para la comunidad: crea esculturas con arcilla, alquitar y edificios renovados, estableciendo un círculo virtuoso entre el arte y el progreso social. Su fundación sin ánimo de lucro, Rebuild Foundation, gestiona varios proyectos en Chicago, incluyendo el Stony Island Arts Bank, un antiguo banco convertido en espacio cultural que alberga colecciones de discos, libros y archivos relacionados con la historia afroamericana.
La cerámica fue el punto de partida en todo esto. Gates ha contado en múltiples ocasiones que pase cerca de quince años haciendo vasijas ande de dar el salto a la instalación y a proyectos de mayor escala. Como él mismo explica, trabajar con el barro te enseña a hacer grandes cosas de casi nada y a aprender a dar forma al mundo. Esa idea atraviesa toda su práctica y se convierte en el argumento central de Chawan Cabinet.
La relación entre Theaster Gates y Prada no es nueva ni superficial. El artista ha colaborado con la firma en varias ediciones de Prada Mode en Miami, Londres y Abu Dhabi entre 2018 y 2025 y forma parte del Global People Forums del grupo, del que fue cofundador del Consejo Asesor de Diversidad e Inclusión desde 2019.
En 2023, su plataforma Dorchester Industries puso en marcha el Experimental Desing Lab en asociacion con Rebuild Foundation y el Grupo Prada, un program trienal orientado a artistas negros para conectarlso con organizaciones del sector cultural. y ya en 2021, Gates había comisariado la exposición China Cabinet en la mansión Rong Zhai de Prada en Shanghai, un antecedente directo de lo que llega ahora a Milán.
Chawan Cabinet, no es un proyecto de oportunidad. Es el resultado de una conversación larga entre dos sensibilidades que comparten algo difícil de definir pero fácil de reconocer: un respeto genuino por el objeto bien hecho, por la artesanía como forma de pensamiento y por los espacios donde las personas se reúnen.

Gates lo explica con su habitual claridad: este proyecto tiene la capacidad de transformar por completo el centro de mi práctica artística. Es un momento en que mi inversión en lo conceptual tiene que encontrarse con la verdad de la complejidad de las calles, vuelvo a la mano, a la mesa, a la amistad y a la simple bondad humana. Las vasijas tienen que ver con las personas.
El título de la exposición lo dice todo. Chawan es la palabra japonesa para el cuenco de té, el objeto central de la ceremonia del té, una de las tradiciones más codificadas y a la vez más íntimas de la cultura japonesa. No es un recipiente cualquiera: es un objeto que exige presencia, atención, una forma de relacionarse con las cosas que están desapareciendo del mundo contemporáneo.
La exposición reúne una colección de piezas de edición limitada que no pretenden ser contempladas desde la distancia sino manipuladas, honradas, usadas. En torno al chawan aparecen otras formas: la yunomi, la taza de té cotidiana menos formal y más cercana al ritmo del dia a dia, la guinomi, la copa de sake y la tokkuri, la botella. Cada una con su propia temporalidad, su propio registro, su propio papel en el tejido social.
Junto a las piezas de Gates, la selección incluye obra de un grupo reducido de ceramistas japoneses con quienes el artista mantiene lazos de amistad y diálogo: Taira Kuroki, Yuichi Hirano, Shion Tabata y Koichi Ohara. La elección no es decorativa. Insertar el trabajo de Gates dentro de una genealogía precisa es una operación conceptual deliberada. La cerámica japonesa no distingue entre lo bello y lo útil: esa es exactamente la conversación que le interesa mantener a Gates.
El lugar donde se despliega la exposición forma parte de la obra. Chawan Cabinet se presenta dentro de un nuevo espacio de Prada en Via Montenapoleone, y supone un giro en cómo la firma activa sus entornos físicos. El espacio no funciona como una tienda al uso ni como una galería convencional: existe en un territorio intermedio que resulta incómodo en el mejor sentido.
El suelo está cubierto de azulejos cerámicos desarrollados por Gates en colaboración con Mizuno Seitoen Lab, una empresa japonesa de Tokoname. Las paredes tienen un acabado de estuco rústico inspirado en técnicas tradicionales japonesas. En el centro, una larga mesa de madera reciclada funciona a la vez como expositor y como punto de encuentro. A un lado, un sistema de estanterías metálicas acumula objetos de manera casi orgánica, como si la memoria se hubiera sedimentado allí.

En el interior de las habitaciones más pequeñas, un mueble de la colección personal del artista ocupa un lugar central: sus estantes están llenos de chawan procedentes de su proyecto 1000 Tea Bowls, un trabajo dedicado a la repetición de formas y la experimentación química con esmaltes, completado en 2023 y que nunca había sido mostrado públicamente hasta ahora.
En el patio interior del palazzo, una casa de té construida siguiendo los principios de la arquitectura japonesa completa la instalación. Ahí se realizan ceremonias del té dirigidas por un maestro japonés, no como representaciones para turistas culturales sino como gestos reales de hospitalidad. Y a lo largo de todo el espacio, un tocadiscos antiguo reproduce música en vinilo, porque Gates lleva años trabajando con la idea de que el sonido cambia la percepción del espacio. La relación entre el sonido y la percepción espacial permite priorizar la calidez analógica del vinilo, con su profundidad tonal, sus pequeñas imperfecciones y su capacidad para construir una atmósfera sensorial importante.

Hay una tensión honesta en el corazón de Chawan Cabinet que merece ser nombrada. El proyecto declara un desplazamiento del objeto a la relación, pero se sitúa dentro de un sistema fundamentado en la construcción de valor a través del objeto. Esa contradicción no invalida el trabajo, pero sí lo hace más interesante. Gates no es ajeno a ella: lleva décadas navegando entre el mundo del arte institucional, el mercado, la calle y la comunidad, y sabe que ninguno de esos territorios es puro.
Lo que sí resulta innegable es que Chawan Cabinet propone una pregunta que pocas exposiciones se atreven a formular con tanta claridad: ¿qué significa vivir con intención? No desde la filosofía abstracta, sino desde lo concreto. Desde la taza que eliges por la mañana. Desde el peso que sientes en las manos cuando la coges. Desde la manera en que ese gesto cotidiano puede, si se le presta atención, convertirse en algo que conecta con una tradición de siglos.


La obra de Theaster Gates va del formalismo conceptual a la escultura, de la teoría espacial al land art. Es un artista de visión amplia, capaz de interpretar los objetos como metáforas de la capacidad humana para dar forma al mundo. En Chawan Cabinet, esa visión se concentra hasta volverse casi íntima. El mundo no se transforma aquí reformando barrios enteros ni construyendo archivos monumentales. Se transforma, si acaso, en el momento en que alguien toma un cuenco entre sus manos y decide prestarle atención.
El momento elegido para el lanzamiento no es casual. Presentar Chawan Cabinet durante la Design Week de Milán coloca el proyecto en el epicentro del debate sobre objetos, función, belleza y producción. Pero al mismo tiempo, el tono de la exposición contrasta deliberadamente con el ruido habitual de la semana: nada de grandes instalaciones espectaculares, nada de tecnología deslumbrante. Solo arcilla, madera, música y silencio.

La exposición refuerza el posicionamiento de Prada en la intersección entre moda, arte e indagación intelectual, extendiendo su influencia más allá del producto hacia la experiencia, el entorno y el discurso cultural. Es también la puesta de largo de Prada Home como algo más que una línea de objetos para el hogar: como un marco conceptual para pensar cómo vivimos, qué nos rodea y por qué.
Theaster Gates, por su parte, abre con este proyecto un nuevo capítulo en una práctica que nunca ha dejado de sorprender. Después de años transformando barrios de Chicago, de crear archivos donde cabía toda la cultura afroamericana, de diseñar el Pabellón Serpentine de 2022, ahora se detiene ante una taza de té y nos invita a hacer lo mismo. Quizás porque algunas de las preguntas más importantes son también las más pequeñas.


