
Desde que la diseñadora neerlandesa Hella Jongerius aceptó el encargo de trabajar con los archivos de la marca española Camper a finales de la década de 2000, quedó patente que ambas partes compartían algo más que un proyecto puntual: una misma manera de entender el diseño como investigación, como proceso abierto, como conversación entre materiales y significados. Ahora, con la apertura de Hella Jongerius: Whispering Things en el Vitra Design Museum de Weil am Rhein, esa historia vuelve a cobrar protagonismo.
La exposición, que abrió sus puertas el 14 de marzo de 2026, es la primera retrospectiva exhaustiva dedicada a la carrera de Jongerius. Más de tres décadas de trabajo reunidas bajo un mismo techo: muebles, textiles, cerámicas, bocetos, prototipos y películas que trazan la evolución de una de las figuras más influyentes del diseño contemporáneo. Y entre los patrocinadores del proyecto, junto a Maharam y la Fundación IKEA, figura Camper, una presencia que no es meramente institucional sino que responde a una historia compartida de exploración y experimentación.

Para entender qué hace Camper en el Vitra Design Museum, hay que remontarse a 2006, cuando la marca lanzó Camper Together, su plataforma de colaboraciones creativas. La idea era sencilla en su planteamiento pero ambiciosa en sus implicaciones: invitar a diseñadores, arquitectos y artistas a reinterpretar libremente la identidad de Camper desde sus propias disciplinas y lenguajes, sin forzarles a encajar en ningún molde preestablecido. No se trataba de licenciar un nombre o de añadir un logo externo a un producto ya terminado, sino de abrir de verdad el proceso creativo a voces ajenas.
A lo largo de los años, Camper Together ha generado una nómina de colaboradores que lee como un listado de los nombres más relevantes del diseño internacional: Martí Guixé, Jaime Hayón, Maria Blaisse, Bernhard Willhelm, Jasper Morrison, Issey Miyake. Cada uno ha aportado su propia perspectiva, generando proyectos que abarcan desde el calzado hasta los interiores de las tiendas, pasando por objetos y material de archivo. Lo que la instalación en el Vitra Design Museum recoge es precisamente esa diversidad: una selección de piezas emblemáticas que, vistas en conjunto, revelan un denominador común. La curiosidad, la artesanía y la idea de que la imperfección no es un error sino una forma de expresión tienen, en todos esos proyectos, un peso específico.
La colaboración directa entre Hella Jongerius y Camper tiene un episodio particularmente revelador. Cuando la marca le propuso diseñar una nueva tienda o un nuevo zapato, Jongerius lo tuvo claro desde el principio: no quería partir de cero. Su método de trabajo la llevó directamente a los archivos de Camper. Eligió cuatro modelos icónicos: el Pelotas, el Peu, el Imar y el Brothers. Zapatos que, en sus propias palabras, no necesitaban ser mejorados. Lo que ella podía hacer era subrayar sus rasgos más definitorios, añadir la firma de Jongeriuslab a lo que ya existía.
El resultado, presentado en Milán en 2009 y comercializado en las colecciones de 2010, fueron dos líneas de calzado en las que la elegancia y la rareza convivían de manera natural. En algunos modelos se acentuaba el ritmo de los patrones; en otros, se exploraban nuevas formas de cierre o se incorporaba la idea de aleatoriedad y de lo hecho a mano como valor en sí mismo. Jongerius habló entonces de un proceso de fabricación que cualquier diseñador soñaría: la absoluta prioridad del diseño sobre cualquier otra consideración, con un pequeño grupo de artesanos especializados dando forma a los prototipos antes de que entrara en juego la reproducción industrial.


De ese trabajo surgió también el modelo Pelotas Skin, una edición limitada que se comercializó en exclusiva en 10 Corso Como de Milán con cada par firmado por la propia diseñadora. Jongerius lo describió como un zapato de papel, por esa sensación de ligereza y frescura que transmitía. Era una pieza de coleccionista que reunía, en un solo objeto, el código estético de Camper y el lenguaje inconfundible de Jongeriuslab.
Hella Jongerius: Whispering Things no es una exposición al uso. Su punto de partida es el archivo del estudio de Jongerius, adquirido por el Vitra Design Museum en 2024, y eso le da una densidad y una intimidad que pocas muestras de diseño consiguen. No son solo los objetos terminados los que están presentes, sino también los experimentos, los prototipos fallidos, los bocetos, las pruebas de material. El proceso visible como argumento central, la cocina de una mente creativa expuesta sin filtros.
La muestra está comisariada por Glenn Adamson, historiador del diseño y conservador independiente en el propio museo, y se articula en cuatro capítulos que recorren la carrera de Jongerius de forma cronológica y temática. El primero de ellos, titulado Dirty Hands, regresa a los años noventa, cuando la diseñadora empezaba a definir su posición dentro del colectivo Droog Design y sus primeras obras ya apuntaban a ese territorio fronterizo entre la artesanía y la industria que sigue siendo su firma. A partir de ahí, la exposición abarca más de cuatrocientas piezas: el Pushed Washtub de 1996, el sofá Polder de 2005, la monumental instalación de trescientos Coloured Vases de 2010, el Woven Movie de 2017, la serie Angry Animals que arrancó en 2021.
El título de la muestra apunta directamente al corazón del trabajo de Jongerius. Sus objetos no gritan su origen ni exhiben su fabricación como un argumento de venta. Lo insinúan. Hablan de los materiales que los componen, de las decisiones que se tomaron durante su producción, de las contradicciones que aceptaron en lugar de resolver. En ese sentido, tanto la filosofía de Jongerius como la de Camper confluyen: ambas marcas llevan décadas construyendo objetos que tienen algo que contar más allá de su función.

La presencia de Camper en el Vitra Design Museum no es la primera vez que las dos instituciones trabajan juntas. En el verano de 2015, coincidiendo con la exposición Making Africa, Vitra y Camper inauguraron un proyecto de tienda temporal en el Vitra Campus de Weil am Rhein. El espacio fue diseñado por Diébédo Francis Kéré, el arquitecto originario de Burkina Faso formado en Berlín que acabaría siendo Premio Pritzker en 2022, y que en ese momento era uno de los nombres incluidos en la propia muestra africana del museo.
Kéré diseñó una estructura temporal dentro de la célebre cúpula Buckminster Fuller del campus, un espacio de tres meses de duración pensado para explorar nuevos conceptos de retail y, al mismo tiempo, para contar historias. Se presentó la Iniciativa Moda Ética de las Naciones Unidas, que promovía el trabajo de artesanos de países como Etiopía y Haití facilitando su colaboración con marcas internacionales como Camper. Había también demostraciones en directo de fabricación de calzado y tecnología de escaneado de pies que permitía personalizar plantillas. Fue una experiencia que iba bastante más allá de vender zapatos.

La razón de fondo de aquella colaboración no era casual. Vitra y Camper comparten un perfil de empresa que no abunda: negocios familiares con varias generaciones de historia, comprometidos con productos de alta calidad que se perfeccionan de forma continua y que tienen en el diseño su razón de ser. No es sorprendente que ambas coincidieran también en los nombres de los diseñadores con los que trabajaban: Jasper Morrison, Konstantin Grcic, Hella Jongerius. El campus de Weil am Rhein fue el escenario de ese reconocimiento mutuo.
Que Camper forme parte de Hella Jongerius: Whispering Things no es solo un reconocimiento a una colaboración puntual. Es el resultado de dos décadas de una relación que ha sido, en muchos sentidos, consecuente con sus propias premisas. Camper Together nació precisamente para evitar que las colaboraciones fueran operaciones de imagen sin sustancia creativa real, y la presencia de sus piezas en una retrospectiva de este calibre es la prueba de que esa apuesta tuvo sentido.

La instalación en el museo presenta una selección de proyectos emblemáticos de Camper Together que abarcan zapatos, objetos, diseños de interiores y material de archivo. Vistos en el contexto de una exposición sobre Jongerius, esos objetos ganan una dimensión que no tendrían en un contexto puramente comercial. La imperfección como valor, la artesanía como argumento, la investigación de materiales como motor: son exactamente las mismas coordenadas que definen el trabajo de Jongerius. La conversación entre ambas partes se hace visible.
La retrospectiva permanecerá abierta en el Vitra Design Museum de Weil am Rhein hasta el 6 de septiembre de 2026. Después viajará al Museum für Kunst und Gewerbe Hamburg, donde podrá verse entre octubre de 2026 y mayo de 2027. Para quienes tengan la oportunidad de visitarla, la contribución de Camper no es solo un detalle dentro de un proyecto mayor. Es, también, la historia de una marca que desde Mallorca lleva décadas entendiendo el diseño exactamente como lo entiende Jongerius: como una forma de preguntar, no solo de resolver.


