

Por Íñigo de Amescua
¿Cómo medir una herencia de 250 años? ¿Cómo inspirarse en tu pasado para evolucionar? ¿Cómo mantener tu estilo, tu personalidad, y seguir siendo relevante? ¿Cómo aunar responsabilidad y respeto con audacia? Estas son algunas de las disyuntivas a las que Breguet, la casa decana de la relojería mundial, se enfrenta este año: celebran dos siglos y medio de existencia en la vanguardia. ¿Cómo se responde a un hito tan importante? Pues de manera serena, confiada y con clase. Se replica con elegancia, sencillez. Con una sola aguja azul que parece flotar sobre la esfera de esmalte blanco. Una apuesta por mantenerse fiel a sus propios valores: presentando una nueva pieza de arte relojero, el Classique Souscription 2025. Y en París, claro. La ciudad en la que, en 1775 acogió el primer taller de Abraham-Louis Breguet (nacido en Neuchatel, Suiza), uno de los más importantes pioneros relojeros de la historia. De hecho, entre sus innovaciones más reseñables destacan el tourbillon (mecanismo que rota para mejorar la precisión de los relojes mecánicos) y el primer reloj de pulsera, el Reina de Nápoles, creado para Carolina Murat, hermana de Napoleón Bonaparte en 1812.

En palabras de Gregory Kissling, CEO de la casa Breguet: “Con este modelo, queríamos contar una historia, nuestra Historia. Nunca habíamos presentado un movimiento con este tipo de arquitectura interior marca de la casa en un reloj de pulsera con esfera completa. El Classique Souscription es el vínculo entre lo que deseamos compartir el pasado de Breguet y nuestro deseo de perpetuar esta leyenda siempre en movimiento”. Desde la maison deseaban sorprender a todo el mercado con una apuesta que, lejos de una aspiración lógica a epatar más propia de los fuegos artificiales para celebrar un aniversario tan importante, resaltara por su distinción y delicadeza. Más cerca de una balada interpretada por un piano que de una sinfonía para toda la orquesta con fanfarrias incluidas: “Queríamos – continúa Kissling –– sorprender a todo el mundo presentando una pieza que no representara una gran complicación, como algunos podrían haber esperado, sino un reloj con una sola aguja. Hemos aportado una gran riqueza a este reloj aparentemente sencillo, sobre todo en la arquitectura de su movimiento, inspirado en el calibre de nuestra gama Souscription y en el del reloj de tacto”. La delicadeza está por fuera, el músculo en el interior. Una potencia asegurada gracias al novedoso calibre VS00 de latón dorado.
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