Del 24 de junio al 9 de noviembre de 2025, el Museo Guggenheim Bilbao acoge «Another day. Another night», la primera gran exposición retrospectiva de Barbara Kruger en España. Desarrollada en estrecha colaboración con la artista y comisariada por Lekha Hileman Waitoller, la muestra reúne más de cuarenta años de trayectoria en torno al lenguaje, la imagen y el poder.

Se trata de una instalación inmersiva que convierte el museo en un entorno sensorial atravesado por texto, sonido y arquitectura. Y es que, reconocida por su estilo inconfundible con tipografía audaz, mensajes fragmentarios y confrontación directa con el espectador, Kruger lleva décadas desafiando las estructuras de persuasión presentes en la cultura de masas. Su obra se nutre de discursos políticos, publicidad, religión, redes sociales y filosofía, que termina reconfigurando en piezas que cuestionan e invitan a reflexionar sobre nuestras creencias, deseos e identidades.



La exposición «Another day. Another night», patrocinada por Occident incluye desde sus icónicos paste-ups en blanco y negro con textos breves hasta recientes instalaciones digitales y proyecciones audiovisuales de gran formato. Entre ellas destaca «Sin título (I shop therefore I am)», pieza icónica creada originalmente en 1987 y reimaginada como una instalación LED de gran escala que articula una crítica punzante al consumo y sus vínculos con la identidad contemporánea en medio de un rompecabezas que va creando la frase que le da nombre.
Otra de las obras más significativas es «Sin título (Camino)» (2025), producida específicamente por la propia Barbara Kruger para esta exposición. La pieza, en euskera y castellano, funciona como un hilo visual que conecta las distintas salas del museo y establece un diálogo con el paisaje lingüístico y cultural de Bilbao. Esta dimensión local resalta el interés de la artista por el contexto en el que se presenta su obra y por cómo el lenguaje configura tanto la memoria colectiva como la resistencia.
En palabras de Kruger, “la lengua es una fuerza poderosa, y nos define. Nos habla de jerarquías, de adoración y desprecio. Y contiene un elemento de enorme especificidad, ya que cada lugar tiene su propio idioma originario y sus propias narraciones”. Sus palabras explican los matices y tensiones del lenguaje como parte fundamental de la exposición, mostrando el constante compromiso de la artista por explorar cómo circula y se cuestiona el significado por los distintos terrenos culturales y políticos.


A través de sus textos y obras, Kruger no solo señala las contradicciones del discurso dominante, sino que también revela las emociones íntimas que circulan bajo su superficie. Por eso, voces en off susurradas, diciendo frases como “Te quiero” o “Lo siento”, emergen en el espacio expositivo del Guggenheim Bilbao generando momentos de tensión entre lo público y lo privado, lo político y lo personal.
Con la identidad visual que la caracteriza, Kruger desarrolló su propio lenguaje visual para crear reflexión crítica. Negrita tipográfica, yuxtaposiciones de imágenes y textos y dimensiones monumentales hacen parte de sus puntos distintivos. Además, la artista utiliza el lenguaje de la publicidad, pero cambia su intención al exponer los mecanismos de persuasión, consumo y control que se usan para impregnar la vida contemporánea.


La estética que distingue a Kruger tiene sus raíces en su experiencia profesional como diseñadora gráfica en revistas como Mademoiselle y House & Garden, donde aprendió a captar la atención del público a través de la claridad de la composición y la información visual. Trabaja con tipografías sin serif, sobre todo Futura Bold y Helvetica Ultra Compressed, por su facilidad de lectura y su gran impacto.

Por otra parte, el museo ofrece contenidos educativos y actividades paralelas a la exposición de Kruger, como parte del programa «Didaktika». Se incluyen visitas guiadas, talleres creativos y conferencias, entre ellas una charla inaugural con la comisaria y especialistas internacionales en la obra de Kruger. Además, se publica un catálogo que contextualiza su producción en el marco de las transformaciones culturales de las últimas décadas.
En un presente saturado de imágenes y discursos, «Another day. Another night» propone detenerse y mirar de nuevo. La exposición reafirma a Barbara Kruger como una figura imprescindible del arte contemporáneo, capaz de provocar reflexión crítica desde el poder del lenguaje como contenido, pero también como forma visual.


