
En un momento en el que muchas casas miran a sus archivos como ejercicio de nostalgia, LOEWE propone algo distinto: un diálogo honesto entre el pasado y el presente. El Amazona 180, presentado dentro de la colección de pasarela SS26, no es una rendición literal ni un simple homenaje. Es una actualización consciente de uno de los bolsos más significativos de la firma, concebida para marcar un aniversario clave, el cual es los 180 años de la casa, y al mismo tiempo, el abrir una nueva etapa creativa.
Diseñado por Jack McCollough y Lazaro Hernandez en su debut al frente de la dirección creativa, el Amazona 180 condensa muchas de las ideas que definen este nuevo capítulo de LOEWE: respeto profundo por la artesanía, claridad formal y una forma de modernidad que no necesita subrayados.
Para entender el peso simbólico del Amazona 180 hay que volver a 1975. El Amazona original apareció en una España en transformación, cuando una nueva generación de mujeres comenzaba a incorporarse al mundo laboral y demandaba objetos funcionales, flexibles y acordes a una vida cotidiana más activa. Frente a los bolsos rígidos y decorativos de la etapa, LOEWE aportó por una silueta blanda, ligera y segura de sí misma.


Aquel primer Amazona, realizado en ante dorado con ribetes de piel marrón y grabado con el recién creado Anagrama de Vicente Vela, fue la pieza central de la colección Ante Oro. No solo introdujo los primeros bolsos blandos de la casa, sino que estableció un nuevo lenguaje: lujo entendido desde la comodidad, la naturalidad y la calidad del material. Con el paso del tiempo el Amazona cambió de colores, tamaños y proporciones, pero nunca perdió esa sensación de aplomo relajado que lo convirtió en un clásico.
El Amazona 180 parte de esa herencia, pero la observa desde otro ángulo. La estructura se suaviza aún más gracias a una nueva piel de ternera desarrollada específicamente de este modelo, con un brillo discreto y un tacto sedoso que refuerzan su carácter contemporáneo. La silueta, definida por una única asa superior coronada, se concibe como un bolso “de doble cara”: pensado para llevarse abierto, dejando ver una actitud desenfadada, aunque protegido por un cierre magnético oculto que asegura el compartimento principal.

Este equilibrio entre despreocupación y funcionalidad es una de las claves del diseño. El Amazona 180 mantiene la practicidad que siempre ha caracterizado al modelo, pero la actualiza con gestos sutiles: dos compartimentos ensamblados con precisión, un ribeteado en piel que recorre todo el perímetro y los característicos cuadrados abombados de en los laterales, forma silenciosa del Amazona desde sus orígenes.
Más allá de la silueta, el Amazona 180 se define por una atención minuciosa al detalle. El bolsillo interior plano, la anilla en forma de D situada en el lateral izquierdo y la precisión del ensamblaje hablan de una concepción del lujo ligada al oficio. No hay elementos superfluos: cada decisión responde a una función o a una lógica constructiva. Es el tipo de bolso que, cuanto más cerca se mira, más cosas tiene que decir.
Esta filosofía de «menos es más» conecta directamente con el enfoque que McCollough y Hernandez han traído a la casa. Su trayectoria en Proenza Schouler ya demostraba una capacidad poco común para construir piezas que resultan a la vez intelectuales y llevables, y esa misma tensión aparece en el Amazona 180. No hay gestos gratuitos ni referencias forzadas. Hay estructura, hay rigor y hay, sobre todo, mucho conocimiento del material.

La versatilidad también juega un papel central. Según el tamaño elegido, el bolso puede llevarse con asa corta, bandolera extraíble o cruzado, lo que lo hace válido para contextos muy distintos sin que pierda coherencia. No es el tipo de pieza que funciona solo con un look determinado o en una ocasión concreta: es un bolso para el día a día, del mismo modo que el Amazona original lo fue en su momento.
La gama de materiales incluye piel de ternera suave y ante, y la paleta de colores para este lanzamiento va del negro y el castaño oscuro a tonos más expresivos como Royal Azur, Ink Navy o Amarillo Daisy, con el gris lava y el blanco completando la propuesta. Para quienes buscan una conexión más directa con la historia de la casa, la versión en ante recupera la combinación oro/chocolate del Amazona original de 1975, un guiño que los conocedores del archivo sabrán leer sin necesidad de explicación.
Disponible en tamaños Mini, Small y Large, y acompañado de una línea de charms para quienes quieran personalizarlo, el Amazona 180 no pretende ser una pieza de colección para mirar sino un objeto para usar. Esa es, de hecho, una de las ideas más coherentes detrás de su concepción: el lujo que se justifica en el uso, no en la vitrina.

Su lanzamiento el 26 de febrero coincidió con un momento de atención máxima sobre la marca. Después de meses de expectativa en torno al nuevo rumbo creativo, el Amazona 180 funcionó como la primera respuesta concreta: no solo una declaración de estilo sino una prueba de que el cambio de dirección tiene solidez más allá del desfile. Un bolso bien construido, con una historia detrás y una claridad de propósito que no siempre es fácil de encontrar en los lanzamientos de temporada.
En ese sentido, el Amazona 180 dice mucho sobre hacia dónde va LOEWE ahora mismo. Una casa que lleva 180 años construyendo su relación con el cuero y la artesanía no necesita inventarse una identidad nueva: necesita alguien que sepa leerla bien y encontrar en ella cosas que todavía no se han dicho. McCollough y Hernandez parecen haber encontrado ese hilo. Y el Amazona 180 es, por ahora, la prueba más tangible de ello.


