«Ales junto a la hoguera» emprende una conmovedora meditación sobre la familia, el matrimonio, la pérdida y el destino humano. Una obra maestra y una de las novelas más queridas del autor donde Jon Fosse, de nuevo, ha encontrado la forma de hablar sobre la pena y el amor con una prosa que adquiere velocidad, y al mismo tiempo es lentitud.
Sola en su vieja casa de la costa noruega, Signe mira por la ventana y se ve a sí misma veinte años atrás, sentada ante la misma ventana, mientras espera el regreso de su marido, Ales, una tarde de finales de noviembre en la que él se sube a su bote de remos y desaparece en las aguas del fiordo.
Los objetos que la rodean son los de siempre y el paisaje permanece inalterado, pero aun así todo ha cambiado, piensa Signe, desde ese día de 1979 que deja en ella una inquietud que va y viene y la devuelve, una y otra vez, al vacío. Un vacío en el que reverbera aquella trágica jornada, la vida en común y un pasado que abarca cinco generaciones de un clan familiar.
El recuerdo de la tarde de otoño en la que, a pesar del mal tiempo, Ales sale con su barca porque dice que le gusta estar ahí fuera, aunque Signe crea que se marcha para no estar en casa con ella, se superpone con escenas de una vida conyugal hecha de amor, misterio y asimetrías.
La memoria de Signe trae una última conversación, la imagen de Ales en una habitación o andando por el camino que baja a la costa, y la barca hecha añicos que queda tirada en la playa hasta que unos chicos piden quemarla en la hoguera de San Juan.
Y en una suerte de caleidoscopio, lo vivido se funde con visiones que se remontan a un pasado más lejano: allí, en ese fiordo y en esa casa que ha pertenecido a la familia Ales durante generaciones, está el tío abuelo al que él quizá deba su nombre y que muere ahogado el día que cumple siete años; y está Brita que, desconsolada, mece en brazos a su hijo como si ese gesto pudiera revertir la desgracia; y también su esposo Kristoffer, que siendo una pequeña criatura, se tambalea junto a la hoguera que Ales, su madre y la tatarabuela del clan, ha encendido en la playa.


