Parte de la 19ª Exhibición Internacional de Arquitectura-Biennale di Venezia, A Satellite Symphony ofrece una experiencia inmersiva que combina arte, tecnología y sostenibilidad.
En un mundo cada vez más marcado por la crisis climática y la urgencia de la sostenibilidad, A Satellite Symphony emerge como una experiencia que invita a repensar nuestra conexión con la Tierra. Presentada en Intelligens. Naturale. Artificiale. Colletiva, la 19ª Exhibición Internacional de Arquitectura-Biennale di Venezia, estará abierta al público hasta el 23 de noviembre de 2025. La instalación inmersiva combina arte, datos satelitales y diseño computacional para ofrecer una nueva forma de ver, escuchar y sentir nuestro planeta.
Siendo una creación de Space Caviar, Robert Gerar Pietrusko y Ersilia Vaudo, es una experiencia que se despliega ante los ojos del visitante como una narrativa visual y sensorial. Retoma la perspectiva vista hace más de 50 años en la icónica fotografía de Blue Marble: la Tierra como un oasis frágil en el espacio.
Inspirada en la película Power of Ten (1977) de Charles y Ray Eames, visualiza datos satelitales en múltiples escalas, desde trayectorias orbitales hasta minúsculos desplazamientos en el centro gravitacional del planeta. Además, estos son en tiempo real, haciendo que la obra se transforma en un archivo viviente.
Demuestra el impacto de fenómenos meteorológicos extremos mediante un análisis satelital detallado centrado en la Laguna de Venecia y la región de Véneto. Uno de ellos es la devastadora tormenta Vaia de 2018, que arrasó más de 40,000 hectáreas de bosque en el noreste de Italia. La obra, para generar una conexión más allá de la narración computacional, usó la madera recuperada de aquel evento para la estructura física de la instalación.
A Satellite Symphony presenta un diseño sostenible y computacional que nos invita a reflexionar la fragilidad de la Tierra y buscar soluciones a la crisis climática. Más que una demostración técnica, es un recordatorio de lo que la imagen del ‘Blue Marble’ despertó por primera vez en nosotros: una sensación de asombro, responsabilidad y profunda interconexión.


