Hace 90 años este cronógrafo fue el pionero de que los pilotos midieran y gestionaran las distintas fases del vuelo. Este mecanismo con dos pulsadores independientes marcó nuevos estándares en el cronometraje de la aviación profesional, y sentó las bases para los relojes de piloto.
Equipado con dos pulsadores independientes, este mecanismo estableció un nuevo referente en el cronometraje aeronáutico profesional y sentó las bases del diseño de los relojes de piloto modernos. Considerado uno de los avances más importantes en la historia de los cronógrafos, el legado innovador del flyback de Longines sigue plenamente vigente en la actualidad a través de las colecciones Longines Spirit Flyback y Longines Pilot Majetek, que mantienen vivo el espíritu pionero y la excelencia técnica que han definido a la firma desde sus orígenes.
Para comprender el origen de esta innovación hay que remontarse a la década de 1930, un periodo en el que el afán por el progreso impulsaba avances sin precedentes y la aviación simbolizaba el futuro. Desde su manufactura de Saint-Imier, en Suiza, Longines, cuyos relojes ya acompañaban a algunos de los aviadores más destacados de la época, desarrolló un mecanismo capaz de responder a las crecientes exigencias de velocidad, precisión y fiabilidad. La función flyback nació como expresión de la filosofía de la firma: crear relojes en los que la excelencia técnica y la elegancia conviven de forma natural.
Tras fabricar las primeras unidades a finales de 1934, Longines inició el proceso para proteger esta innovadora tecnología. El 12 de junio de 1935 presentó la solicitud de patente de su cronógrafo con función flyback, que sería concedida al año siguiente y publicada el 16 de junio de 1936. Este reconocimiento no solo garantizó a la marca quince años de protección sobre su invento, sino que también reforzó su posición como referente en el desarrollo de cronógrafos, al dificultar que otros fabricantes pudieran ofrecer mecanismos con prestaciones similares.
Nueve décadas después de su creación, la función flyback continúa siendo un elemento clave dentro del universo de Longines. Más allá de su relevancia histórica, este mecanismo sigue formando parte de la propuesta contemporánea de la firma a través de la colección Longines Spirit, una línea que rinde homenaje al legado de los grandes pioneros de la aviación con relojes concebidos para responder a las exigencias actuales.
En 2023, la marca reforzó esta herencia con el lanzamiento del Longines Spirit Flyback, una reinterpretación moderna de una de sus innovaciones más emblemáticas. Diseñado para combinar prestaciones técnicas, comodidad y versatilidad, este cronógrafo incorpora el calibre automático L791.4 y una caja de acero inoxidable de 42 mm con bisel giratorio bidireccional de cerámica, corona atornillada, cristal de zafiro con tratamiento antirreflejos multicapa y una resistencia al agua de hasta 10 bares.
La evolución de este concepto llegó en 2025 con el Longines Spirit Pilot Flyback, una versión de dimensiones más contenidas —39,5 mm— equipada con el calibre exclusivo de cuerda manual L792.4. Ambos movimientos ofrecen una reserva de marcha de 68 horas, espiral de silicio monocristalino, certificación de cronómetro del COSC y un mecanismo de cronógrafo con rueda de pilares y función flyback, características que reflejan el alto nivel técnico de la relojería mecánica actual.
Aunque adaptados a los estándares contemporáneos, estos relojes conservan intacta la esencia del invento original: un sistema pensado para facilitar la medición precisa del tiempo con rapidez, fiabilidad e intuitividad. Así, Longines mantiene vivo un mecanismo concebido para la aviación y lo traslada al presente sin renunciar a los valores que lo convirtieron en un referente.
En plena era digital, la vigencia del flyback demuestra que las grandes innovaciones trascienden su contexto histórico. Su atractivo reside en la sencillez y eficacia de un mecanismo diseñado para ofrecer respuestas inmediatas cuando la precisión resulta decisiva, una filosofía que sigue definiendo la identidad de Longines noventa años después


