Por Jesús Castaño
En 2003, el corazón de Madrid, en la calle Travesía de San Mateo número 4 dio la bienvenida a un nuevo referente de Galería en España: Galería Travesía Cuatro, localización que cambiarían en 2008 por el espacio actual. Desde entonces, esta galería se ha convertido en una de las mejores galerías españolas centradas en la promoción y venta de mid-career y artistas emergentes de origen nacional e internacional. Sus responsables son Silvia Ortiz e Inés López-Quesada, dos inseparables amigas y compañeras que han demostrado durante estos veinte años cómo un proyecto puede desarrollarse e insertarse en la escena internacional con mucho trabajo y esfuerzo, un proyecto focalizado en fortalecer el lazo entre las escenas artística de España y América latina principalmente desde un núcleo de artistas vinculados a la ciudad de Guadalajara, donde en 2013 abrieron un segundo espacio, en la Casa Franco del arquitecto Luis Barragán.
Pero ahí no acaba la odisea, en 2019, en asociación con Jaime Gorozpe y Gerard Faggionato deciden abrir un nuevo espacio en Ciudad de México. En 2020, la galería creó el proyecto Bajo el Sol, una plataforma de comunicación dedicada a la difusión de voces procedentes del Sur Global, cuyo trabajo y líneas de pensamiento exponen o reivindican modelos sociales, ecológicos y culturales alternativos con un enfoque contemporáneo y transversal. Participan en reconocidas ferias como Art Basel Miami, MACO, ARCO, entre otras y son todo un referente en la nueva generación artística. Sus artistas representados ya participan en las bienales más internacionales y forman parte de las mejores colecciones públicas y privadas. Este año, la galería celebra su veinte aniversario con diferentes actos en presencia de artistas, curadores, críticos, editores y amigos.
Ser galerista es mucho más que un trabajo, es una forma de vida y exige un alto grado de implicación. Es una profesión dura a la que hay que dedicar muchas horas, con muchos frentes abiertos y, en la mayoría de los casos, los ingresos que produce son inferiores a los gastos. Nada más lejos de la “glamurosa” visión que se suele tener, relacionada más con los actos festivos, las inauguraciones, ferias, bienales y presentaciones que con todo el trabajo que hay detrás para poder llegar a ese momento. A pesar de ello, creo que es una actividad muy enriquecedora cuya mayor recompensa es poder formar parte del proceso de creación de una obra y ver cómo se posicionan sus artistas en la escena artística. ¿Cómo es esa mirada a veinte años atrás?
Tienes razón en cuanto a que ser galerista es ser una forma de vida. Implica directamente tus relaciones personales. Se trata de un trabajo muy creativo, pero es también un trabajo intelectual, de acompañamiento y de gestión. Es decir, abarca prácticamente todos los campos de la vida de una persona. Implica una entrega total; generosidad y confianza. Después de 20 años, y de las satisfacciones e insatisfacciones que conlleva, creemos que es un estilo de vida fantástico… te permite viajar, conocer a gente y acceder a espacios que de otra manera sería muy difícil. Este “vivir a través de la galería”, nos ha dado la oportunidad de llevar una vida muy plena.
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